ISIS Mis primeras experiencias como Domme

Mi perrito: Segunda Sesión con Isis parte IX

Tercera sesión y experiencia real como Domme.

Este relato y los sucesivos de esta saga son escritos por ellos; los sumisos y con partes mías que irán en paréntesis para diferenciarlos.

Un azote aún más fuerte hizo que se me saltarán las lágrimas, trate de evitarlo pero fue imposible, le dije que eso era demasiado para mí, y que no aguantaría mucho más, ella me acarició para tranquilizarme y me dijo que si aguantaría, antes de volver a azotar e con la misma intensidad, se me ponen los ojos lacrimosos solo de recordar lo que en ese momento sentía, y no me refiero solo al dolor, en mi cabeza mientras la Señora Isis me azotaba había un barullo de cosas entremezcladas.

Por un lado, la Señora Isis confiaba en que aguantaría y deseaba que se sintiese orgullosa de mí, por otro no me gusta el dolor no me considero masoquista y quería pararlo todo, a su vez trate de pensar en los motivos por los que estaba siendo azotados de esta forma tan ¿“brutal”? (Isis: no era brutal ni estaba dando fuerte; podría haberle dado más, estaba a intensidad media, solo dejaba caer. Por eso le decía que podía aguantarlo. Yo de pie con el flogger de cuerdas, el a cuatro patas sobre la cama temblando, cada parte de su cuerpo mirando hacia abajo, las gotas de sudor le caían por su costado hasta caer en las sabanas, las cuales, ya se veían mojadas y con charco donde tenía las rodillas y manos. Cada vez que movía el flogger se dispersaban las pelusas de la cuerda, incluso, podía decir que parecía niebla. El cuarto estaba ya sobrecargado. En unos de los azotes el perrito ya no pudo resistir y se volcó hacia delante dejando caer cabeza y hombros sobre la cama. No podía ni incorporarse, jadeaba y respiraba muy fuerte y ya decidí que ya habiamos terminado.)

Dos opciones se me pasaban por la cabeza, una era el placer de la Señora Isis después de todo ella si es bastante sádica, por otro lado, y como me había dicho antes podía ser o mejor dicho casi seguro era un castigo por haberme corrido sin permiso la noche anterior.

La última opción la del castigo era la opción más clara dentro del barullo de mi cabeza, por tanto, era algo que me merecía, pero eso significaba que había sido un mal sumiso, y me sentía frustrado conmigo mismo por ello, mis lágrimas salían cada vez más fluidas, tanto por el dolor de los azotes como por mí sentimiento de haber decepcionado a la Señora Isis después de un año ansiando nuestro segundo encuentro. (Isis: no era un castigo solo era una sesión de sparking a todo esto y después de lo vivido aquí cada vez me veo más sádica a más dolor y sufrimiento tuyo más placer para mí. ¿Debí parar antes? Tal vez, no sé. Pero era lo que decidí en ese momento y yo lo disfruté mucho. Eso si, después de lo expuesto, si estoy con mi perrito otra vez seria la cosa más floja.)

Trate de ahogar mi llanto mordiendo la sábana de la cama, no quería que la Señora Isis me viese llorando, pero aunque había dejado de azotarme con el flogger mis lágrimas eran imposibles de detenerlas, aunque me iba dando descansos en los que me acariciaba mi culo y mi espalda, y me daba algún beso en la espalda o algún abrazo, no podía dejar de pensar que la había defraudado y por eso estaba siendo castigado “aunque en esa sesión no me había prohibido correrme, pero tampoco me había dado permiso”.

Quizás el dolor fue el detonante de mis lágrimas pero unirlos a esa sensación de culpa fue lo que las hizo imparables, con las lágrimas se unieron los mocos, cuando la Señora Isis decidió parar, me pidió acostarme y relajarme, colocó algunos objetos sobre mí e hizo una foto, rápidamente, para posteriormente, ponerme crema para que no se me hiciesen grandes trombos, y también utilizó alcohol de romero para darme un masaje y ayudarme a relajarme. (Isis : visto que estaba agotado rendido sin fuerzas , se tumbó , pero lo hizo de tal forma que todavía no me había percatado de esas lágrimas . Dejando caer un poco la cara fuera de la cama. A la bonita estampa decidí hacerle fotos, me hubiera gustado tener una para mí, pero al no ser mío solo las hice para recuerdo para él. Ya tumbado me puse y senté sobre sus piernas sin dejarme caer, no se escuchaba nada, solo un leve sollozo y ya me di cuenta que se encontraba llorando. No hubo ni una palabra y me llegue a preocupar mucho, mientras le daba un masaje y echaba la crema le preguntaba estas bien solo escuchaba en silencio muy despacio si señora, y yo le decía seguro. Aunque sé que no es de muchas palabras, siempre que le pregunto o intento sonsacarle algo, siempre me respondía, por lo cual no estaba muy tranquila. Pienso y repienso si antepuse el tema físico al psíquico. En ese momento vi que la crema seria unos segundos.)

Lo cierto es que la Señora Isis da unos masajes fenomenales, pero claro es una profesional por tanto era de esperar poco a poco me fui tranquilizando cuando estaba totalmente calmado ya se acostó a mi lado, pero me daba una vergüenza tremenda mirarla lleno de mocos, sin contar la vergüenza de que me había visto llorar, cosa que no muchos han visto, suelo ser muy cerrado para esas cosas.

Pero me pidió que me diese la vuelta y me apoyase en ella, y se lo dije, le dije que me daba cosa mancharla, ella se rió y me recordó que a ella no le importaba, que era una cerdita, (Isis : cerda y guarra no hay nada que me de asco no sé por qué me dijo eso ; si lo sé, era más vergüenza a que estuvieran las caras mirándose) eso me hizo sonreír, me giré y me apoye en ella, la Señora Isis me acarició, al poco tiempo le pedí permiso para ir a limpiarme, sonarme e ir al baño, me dio permiso y así lo hice, cuando volví estaba hablando por el móvil.

Parecía muy sería por lo que no quise molestar, me acosté y acurruqué a su lado, me pregunto si estaba muy cansado y le dije que no, pero acostado, relajado después de toda la adrenalina calentito, cómodo y escuchando el latir de su corazón y el tecleo de su móvil acabe por quedarme dormido “más tarde descubriría que me había hecho una foto durmiendo”. (Isis: tranquilos los dos, ya echado en un lado de mi con su brazo rodeándome y su cara sobre mi pecho no me resistí a mirarle a la cara y volver a preguntarle si estaba bien, como su respuesta seguía siendo tan cortita yo quería que hablase y se relajase mentalmente. Le pregunte que sentía, que pensaba ya que su mirada estaba perdida y solo me miraba de reojo, estaba claro que no quería que se encontrasen nuestras miradas. Sabiendo que yo soy de miradas, que yo no me quedaría así y me puse muy cabezona preguntándole, aunque él seguía sin decir. Solamente que no le salían las palabras, entonces decidí y le dije ya que eran imposible sonsacarle que si no me lo podía decir en persona y se sentía más a gusto me lo dijera escrito, pero sin omitir nada. Yo ahí tumbada en la cama mirándole sobre mí, como niño indefenso necesitando mimos y amor. En ese momento solo me apetecía espachurrarle, abrazarle, besarle y notar su calor, se veía tan indefenso dormido sobre mi).

Cuando desperté…

continuara…

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