ISIS Mis primeras experiencias como Domme

Mi perrito: Segunda Sesión con Isis parte VIII

Tercera sesión y experiencia real como Domme.

Este relato y los sucesivos de esta saga son escritos por ellos; los sumisos y con partes mías que irán en paréntesis para diferenciarlos.

(Isis: cogí me quite de su cara y me senté sobre su abdomen, de espaldas a su cara y me eche hacia adelante para pegarle pequeños mordiscos entre los muslos. Mis pechos rozaban y se dejaban caer sobre su polla dejando a la vista en primer plano mi coño totalmente abierto) ante ese espectáculo intenté introducir mis dedos en su vagina, estaba muy húmeda, claramente no era el único excitado en la habitación, la tentación me pudo, no pude evitar, chupar mis dedos ahora mojados por sus flojos vaginales. (Isis: no me lo pude creer después de lo recatado que fue al colocar el strappon, ya intento y metió el dedo en mi ano y recibió un mordisco. Pero no se queda ahí cuando luego intento introducir los dedos, si intento los dedos, pero consiguió meter uno el cual se llevó otro mordisco donde escuche su quejido y su respectiva retirada de dedo. No supe ni pude ver que llego a chuparse los dedos más creo que por eso intento pegar una chupada a mi vagina en donde esta vez llego a llevarse el definitivo mordisco donde además de quejarse se retorció y removió piernas para que mis dientes se separasen.)

Lo siguiente tras esta práctica fue ordenarme bajar de la cama y acostarme en el suelo, me ordenó lamerle los pies, quizás no es la mejor práctica del mundo pero lo cierto es que me alegro mucho poder realizar está práctica con ella, pues en la primera sesión que tuvimos, se lo pedí y no me lo permitió, me dijo que lamer sus pies era algo que debía ganarme y solo para su futuro sumiso, pero ahora me estaba permitiendo lamer sus pies.

Realmente era la primera vez que realizaba está práctica, pero ella me había otorgado el placer de poder lamer sus pies, y debía hacer mi mejor esfuerzo para que quedase contenta de ello, tan contenta como me encontraba yo en ese momento, recorrí con mi lengua cada milímetro de sus pies, fui chupando dedo a dedo, podría haber estado así tanto tiempo como me hubiese ordenado, lamiendo su piel, lo cierto es que podría lamer cualquier lugar de su cuerpo y tardaría muchísimo en cansarme.

Mientras lamía sus pies a conciencia, ella comenzó a masturbarme (Isis: él estaba tumbado boca arriba en el suelo, mis pies los coloque en su cara y boca para que los lamiera. Para mi si es especial su significado es que estas a mis pies, bajos ellos y a mis ordenes, para y por mí. Cuando lamió el pie derecho y pase al izquierdo, el derecho fue a sus genitales donde se frotaba con su polla y apretaba los huevos. Empecé a masturbarle poniéndola de nuevo lo más dura posible. Toda estampa imaginable se queda corta, yo sentada y mis pies sobre el perro en el suelo, no podía dejar de mirar la estampa e incluso podría decir que si pasase algo a mi alrededor no me daría cuenta ni percataría. Era un momento de tranquilidad mío y suyo , de observarle y sentirle) para posteriormente volver a colocarme la bomba de vacío, esta vez la Señora Isis tenía curiosidad, quería saber que sentía yo con la bomba de vacío, le expliqué que básicamente lo que se siente es una presión en el glande pero sobre todo en la base del pene, presión que aumentaba cuando más succionaba, llegando a ser doloroso por el hecho de que se acaba clavando en la zona pélvica, mientras ella seguía experimentando con la presión de la bomba de vacío, yo me entretenía viendo su cara de concentración, mientras lo hacía, debo de admitir también que en ciertos momentos me podía la curiosidad de saber si nos estaría mirando mucha gente, puesto que estábamos delante de la ventana, con las persianas y cortinas abiertas. (Isis no recuerdo haber probado 3 veces la bomba de vacío, pero si fue así mi curiosidad me puede)

La sensación de que estuviesen viendo todo lo que la Señora Isis me está haciendo era un poco contradictoria, por un lado me parecía excitante el hecho de que hubiesen mirones pero por otro lado también me daba mucha vergüenza aunque no me conociesen de nada, supongo que esta sensación es la sensación de humillación aunque realmente era una sensación agradable, por tanto o no es tan humillante como creo, o soy un pervertido de cuidado jajaja.(Isis : ya te ibas acostumbrando a las miradas a la excitación y morbo que produce . De todos modos, si estás conmigo debe gustarte, ya que es un aliciente más mío. Por supuesto si en vez de mirar de lejos estuvieran presentes, que ya tenía en mi mente algo para que eso sucediera)

Tras quitarme la bomba de vacío, volvió a acostarse sobre mí, y a besarme de nuevo (Isis: debía seguir la relajación y placer para lo que después debía o iba a pasar. Los cuerpos juntos pie con piel, pero esta vez sí que no iba a tocar nada”” mi cuerpo”” esta vez ya me ocuparía yo de ello, aunque ganas de follarle la cara, que me comiese el coño y correrme sobre él no me faltaban. Uero como ví que le di antes algo más y cogió tal confianza para lanzarse sin pedir permiso, esta vez debí contenerme y no hacer. Eso solo pasaría si veía que el retomaba su posición en lo que nos quedaba de estar juntos.) mi inocente mente pensó que quizás se repetirá la escena anterior en la cama, incluso podría ir a más, pero esto sólo ocurrió en mi imaginación, ella poco a poco fue poniéndome cada vez más erguida forzándome a me a subir para poder seguir besándola.

Cuando me quise dar cuenta estaba haciendo abdominales por beso, y si el beso era más largo más esfuerzo requería ya que mis manos no podían tocar el suelo, mis brazos estaban cogidos a ella, pero enseguida se percató, y se las ideo para que no pudiese sujetarme cogiéndola ella, lo cierto es que he hecho muchos abdominales a lo largo de mi vida, pero nunca con una recompensa tan buena, la verdad es que si tienes que hacer abdominales mejor con un aliciente como ese, se hacen mucho más llevaderos.

Y así continuamos haciendo los abdominales mejor recompensados de mi vida durante un lapso de tiempo que no podría determinar con exactitud (Isis: Ya no pedía esos abdominales, ya era que se mantuviese mientras mi aliento mis labios estaban próximos a los suyos. Ya el cuerpo le temblaba , ver como se esforzaba por no apartarse de mí hacía que más me apeteciese que siguiera) lo siguiente fue darme unas opciones, pero sin saber qué ocurriría, las opciones fueron apoyado a la ventana o en la cama “ahora que lo pienso también frente a la ventana jajaja” dude un momento, pero creo que una cosa es tener mirones y otra distinta mirar cómo me miran, por este motivo mi elección fue la cama.

Le pareció una buena decisión por tanto me ordenó colocarme a cuatro patas sobre la cama, comenzó con suaves azotes que gradualmente fueron aumentando de potencia para ir calentando la zona, para calentar uso sobre todo la mano y la pala, la típica pala negra escrita en rojo “bitch”, cuando ya estaba caliente continuó con las fustas, una con tachuelas, la cual picaba bastante, y una finita de doma que no se quedaba muy atrás.

Pero sin duda el premio al artilugio más doloroso fue un flogger de fabricación casera hecho por la Señora Isis. Artilugio que entraría en la definición de BricoSado. ¡Era un flogger hecho a base de cuerdas, con la diferencia de que en los extremos llevaba tuercas metálicas anudadas, si, si, habéis leído bien TUERCAS! El primer azote con este flogger me hizo gritar un poco. (Isis. Ya subido sobre la cama a cuatro patas rodillas y palmas bien aposentadas, empecé a tocar esas blanquitas y respingonas nalgas, que a pesar de ser hombre las tenía bien redonditas. Las acariciaba, le daba alguna que otra palmada y cada vez más y con mayor intensidad. Sus cachetes ya iban cogiendo colorcito y del blanco paso al rosita, estaban preciosas con ese color. Cuando ya vi que la sangre fluía que él estaba muy a gusto fui subiendo intensidad y esta vez seguí con algo ancho, la pala. Él todavía estaba bien, algún que otro suspiro, pero nada que no pudiese aguantar. Le deje respirar, toque y acaricié para relajar. Busqué y cogí la fusta, la cual tenía tachuelas y a cada golpe se quedaba su dibujo sobre la piel, ese dibujo de rombos los cuales parecían que emanaban. Estos ya tenían un color morado y con relieve, a cada fustazo él se quejaba, ya empezaba a sudar todo el cuerpo, y lo que antes era solo las nalgas ahora era todo el cuerpo rosita. Ya veía que su respiración estaba un poco acelerada y deje un poco de descanso para coger la siguiente y para tocar la piel, mi mano pasando era una montaña rusa de los verdugones. Tenía ya en mi mano la fusta de doma, esa la cual me pare a comprarla. Tantas ganas tenían de tener una que no me resistí a por ella, esa velocidad de movimiento ese sonido que cada vez que la agitaba chiflaba, uff ganas de tenerla en mis manos tengo otra vez. Esta vez solo use esta fusta tres veces sobre su culo, ya que con la primera él se fue hacia adelante sin poder mantener la postura y un quejido. Tampoco no quise ser tan mala, aunque tal vez se lo merecía porque en la primera sesión que tuve con él, al volver a casa me dijo que podía haberle dejado marca …vamos que fui blanda y fue poco. Como sabía que tenía un flogger de juguete tipo pequeñito, y yo estar sin posesión de ningún juguete. Además de apañar cosas que llevar, me hice un flogger de cuerdas que no me salió muy bien un poco enredado y me peleé un poco con la cola para que estuviese bien asentada y no se desarmase. Como veía que era y me quedo como muy blando y no tenía nada de rigidez compre tuercas de tornillo, pero las más pequeñas y se las coloque a los extremos de las colas eso si atando sus finales con nudos para que no se escapasen. Empecé a usarlo y vi que le dolía mucho, aunque dejaba menos marca que la fusta de tachuelas, dejaba puntitos morados directamente)

-Esto es lo que sucede cuando te corres sin pedir permiso, ¿Vas a volver a hacerlo?- dijo mientras daba un segundo azote, como pude y desconcertado por el dolor dije -No, Ama!- acto seguido y de forma inmediata, me di cuenta de mi error y lo corregí tan pronto como pude lo corregí -No, Señora Isis- “realmente no es mi ama y sé que prefiere que la llame Señora Isis” pude escuchar una leve carcajada que se le escapa mientras me decía que estaba bien que hubiese hecho esa corrección, me fue imposible en ese momento no esbozar una sonrisa en mi cara, pero esa sonrisa no duraría mucho…

continuara…

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